Los espacios dedicados al manejo en cautiverio de fauna silvestre (zoológicos, acuarios, herpetarios, etc.) surgen de las necesidades y de los intereses  del hombre por el conocimiento, aprovechamiento y ordenamiento de los componentes de la naturaleza. Se consideran como un acervo patrimonial y un centro especializado de información sobre los recursos biológicos de una zona determinada; donde su función principal es preservar a los organismos en el tiempo, con el objetivo de generar conocimientos nuevos.

Un herpetario es un espacio dedicado al mantenimiento de anfibios y reptiles (herpetofauna) en cautiverio exclusivamente, a un que en muchas partes del mundo también se incluyen colecciones de pequeños invertebrados. La finalidad de estos espacios generalmente es la recreación educativa, pero en muchos de ellos se llevan programas de investigación encaminados a la conservación de estas especies.

 

La herpetofauna mexicana es considerada una de las dos más diversas del mundo, pues alberga más de 1164 especies, de las cuales 361 son anfibios y 803 reptiles, lo que representa el 8.62 por ciento mundial. De este número total se considera que el 60% de todas las especies son endémicas, es decir que viven en zonas muy exclusivas del territorio mexicano y no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Desafortunadamente la fauna de anfibios y reptiles ha sido muy atacada, su mal aspecto, las tradiciones y mitos los han llevado prácticamente a la extinción, pues más del 50% de sus poblaciones se encuentran bajo alguno de los estatus de conservación según la NOM-059-ECOL-2001*.